Miles de jóvenes están rimando poesía, pero no en las aulas, están escuchando a otro tipo de profesor fuera de ellas. El significado de esto es muy relevante. Si la poesía puede establecer la conexión de una persona con su propia vida, qué puede ser más emocionante que una generación encontrando la vibración del verso, reconquistando la palabra como energía vital. Quizás llegue un día en el que la historia oficial literaria tenga que abrir todo un capítulo dedicado al rap. Quizás habrá un momento en que se mire atrás y se vea que mientras estudiantes cumplían como podían (o no) con los clásicos, poetas cantautores apoyados por ritmos conseguían llenar de significado vibrante tanta palabra curricular, haciendo que la chispa de la creatividad, de la expresión y la lengua encendiesen muchas neuronas apáticas, perdidas, descontentas o meramente disciplinadas.